“Todo ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer…” -Elena de White.
Dios creó al hombre y a la mujer a su semejanza, una de las capacidades más maravillosas: la capacidad de pensar y tomar decisiones. Aunque muchas veces no somos conscientes continuamente el ser humano elige de acuerdo con lo que cree y piensa.
Si buscamos en su etimología la palabra viene del verbo latino «pensare», que ejerce como sinónimo de “pensar”, y el verbo griego «krinein», que puede traducirse como “decidir” o “separar”, son los dos vocablos que muestran el origen etimológico.
Definir pensamiento crítico es un gran desafío, pues existen un sinnúmero de autores que a través del tiempo lo han intentado. Algunos ejemplos son:
| Paul y Elder | Ennis | Lipman | Facione |
| El pensamiento crítico es ese modo de pensar –sobre cualquier tema, con- tenido o problema– en el que el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de las estructuras inherentes del acto de pensar y al someterlas a estándares intelectuales (Paul & Elder, 2005). | Un pensamiento reflexivo y razonable que se centra en que la persona pueda decidir que creer o hacer (Ennis, 1991). | Un pensamiento rico conceptualmente, coherentemente organizado y persistentemente exploratorio (Lipman, 1998) | Un juicio autorregulado y con el propósito conducente a interpretación, análisis, evaluación e inferencia, así como a la explicación de la evidencia, concepto, metodología, criterio o contexto sobre el que se base ese juicio (Facione, 1992) |
Sin duda todas las definiciones ponen el énfasis en el pensamiento y en la elección sobre que creer. De esta manera el pensamiento crítico está estrechamente relacionado con diversos procesos cognitivos que deben ser accionados al enfrentarse a diversas circunstancias. Y no se refieren a personas que pueden ser “criticonas”, insatisfechas de todo lo que las rodea y reclaman de lo que tienen que afrontar.
Concretamente, el perfil de las personas que piensan de manera crítica abarca las siguientes características:
- Claridad en el planteamiento de preguntas o preocupaciones.
- Disciplina para trabajar con la complejidad.
- Minuciosidad en la búsqueda de información relevante.
- Sensatez en la selección y aplicación de criterios.
- Cuidado en centrar la atención en la preocupación más próxima.
- Persistencia ante las dificultades.
El desarrollo del pensamiento crítico es indispensable para ser verdaderamente libres en esta sociedad llena de informaciones falsas y contradictorias, de manipulaciones emocionales y pensamientos distorsionados. La capacidad de pensar críticamente permite la toma de decisiones sobre qué creer y hacer y, sobre todo, poder fundamentar las elecciones. En conclusión, el pensamiento crítico desarrolla esa capacidad exclusiva que Dios le dio al ser humano: el libre albedrío. Una labor principal de la educación es producir jóvenes fuertes para pensar y obrar, jóvenes que sean amos y no esclavos de las circunstancias, jóvenes que posean amplitud de mente, claridad de pensamiento y valor para defender sus convicciones.
El tema de nuestro próximo artículo será cómo desarrollar el pensamiento crítico en la escuela. ¡No te lo pierdas!
Por Adriana Morales, investigadora en Ciencias de la Educación – PAEE. – 15-09-2020
Fuente: https://www.educacionadventista.com/
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“Todo ser humano, creado a la imagen de Dios, está dotado de una facultad semejante a la del Creador: la individualidad, la facultad de pensar y hacer…” -Elena de White.